sábado, 26 de junio de 2010

Tarde de invitación al baile amigo.


Bienaventurados aquellos,
que nacieron para danzar.

El patio de butacas vibra,
los susurros se respiran.
Callan los focos grandes,
hablan las luces finas.

Se abre el telón y salen,
danzantes, las bailarinas
fieles y rítmicas poses.
Destellos de purpurina.

El intoxicante canturreo,
casi especiada la música.
Monedas de oro falso,
abrazando diez cinturas.

Y comienzan los ritmos,
las etnias, los folklores.
Bailan y nos divertimos
con las doncellas de colores.

Pero aparece la sangre,
la casta legítima aclama.
Los trajes largos, volantes.
Rojos abanicos y palmas.

Y se funden, se enlazan.
Se pierde la tierra madre,
al rededor de la estancia,
con el más fogoso picante.

La noche sigue agachada
encima del patio de butacas.
Los espectadores no piensan,
ni las paredes ya se hablan.

Y acaba la tintineante danza,
la danza acaba, humeante.
La maestría se hace humana
y así se observa su semblante.

Al fin el bello se acuesta
sobre la piel, antes erizada.
Los compases ya no suenan,
las coreografías acabadas.

Pues ahora, y por un momento
os comunicaría mi pensamiento:

Bienaventurados aquellos,
que nacieron para danzar.
Que por un día cambiaba yo mis letras,
por la música, el ritmo y el compás.

jueves, 24 de junio de 2010

Tranquilidad, juntos y quietos.

Al fin lo encontré, así te llamaré. Así serás. Serás Sevilla.

[Fotografía de MartaNael]



A ti, la del metro ochenta y ojos azulones.

Si cuando crees que nadie te ve
concentras tu mirar marino,
frunces tus labios
como dos barrancos
juntos y quietos.

Y mientras observas temerosa
agujereas con la mirada
a todo aquel que se mueve
entre tu quieta, pausada
tranquilidad.

Si cuando me miras, te iluminas
ríes y lloras sin poder parar;
desarmas tu concentrada
y pulcra y amada
tranquilidad.

Acaricias maternal
hablando cerca
y yo cuento las horas
que cerca de ti nos quedan
juntos y quietos.

Es entonces que quiero creer
que en verdad importo,
en verdad importamos
y tú no te arrepientes,
no realmente,
de habernos encontrado.

Y me gusta creerme
creerte y pensar
que no hay tiempo si de ti hablo,
ni historia si se trata de cobijarnos
juntos y quietos,
en tu sola y única
tranquilidad.

domingo, 20 de junio de 2010

Descanse en la mayor de las paces, José S.


No me sé más de dos títulos suyos. Sólo me he leído una de sus novelas, pero me ha bastado para condecorarle como uno de los grandes maestros de la literatura. Usted escribió, maestro, una novela sin decir un nombre. Una referencia. Y su novela llego a mi de la mejor de las manos, y me envolvió en un mundo, en el mundo que usted quería transmitir.


José, usted que amó hasta la maldita muerte. Que no tengo yo palabras para expresarle. Todas las formuló ya usted. Vecino nacional, figura intercontinental. Señor, yo hoy he llorado su muerte.

Sepame con usted, buen hombre. Sepame.


A la grandeza y memoria de José Saramago ( 16 de noviembre de 1922 - 18 de junio de 201o)




Yo solo sé que ahora, mi Julianne Moore se estará deshaciendo en lágrimas.

martes, 15 de junio de 2010

La voz de todos los aguaceros


A Amaral

Nuestra fue siempre, la lluvia.
Tu voz, la de todos mis aguaceros.
Todos mis miedos, hechos de acero,
del frío goteante desta nube rubia.

Lo sabíamos pero no lo detuvimos.
Cantandole, a la buena tormenta,
se nos corrieron todas las fuerzas.
Y vuestros acordes fueron camino,

en todas mis noches despiertas.
Con notas de madera y hierro,
mil caras del amor se os muestran.

Grupo de soñadores hambrientos
la música os dio la rienda suelta.
Camino vais, a la inmortalidad del viento.

sábado, 12 de junio de 2010

A veces pienso que si pudiéramos elegir el vivir solos en esta especie de esfera literaria que de alguna forma todos creamos en torno a nosotros mismos, todo sería mucho más fácil. Ya sabéis, por aquello de los personajes que vas creando y que se quedan vivos, enlazados a ti. Esos que siempre llevas contigo sin ocupar espacio. Nos entenderíamos todos a la perfección, encajaríamos tan bien que no habría disputas. Pero sobretodo, la vida sería terriblemente aburrida.

No me importaría morir ahora mismo sabiendo que dejo aquí a Alecia, a Catherine, a Mónica, a Bella, a Eduardo y a Victoria. No importaría desaparecer sabiendo que dejé a estos, sangre de mi sangre, espectro de mi espectro, cuidando a los que dejo con vida. Pero no podría vivir sólo con ellos. No porque no llegara a ser feliz, que lo sería. Inmensamente. Simple y llanamente, por la sencilla razón de que me perdería a todas esas personas que existen por el mundo dispuestas a demostrarnos que hay mas gente como nosotros. Que llegarán y te harán reír, llorar, gritar y abrir la boca de sorpresa. Por la clase de gente que, como tú, me demuestra que nunca se está solo. Como alguien importante dijo, solo estaríamos momentaneamente no.acompañados.

[ Para Sunshine ]








Y ese es el problema. Todos egocéntricos, repugnantes soberbios. Olvidados del respeto, de la humildad, del hombro por hombro. La hermandad de la humanidad escupida a un charco.

Jóvenes de hoy, yo no quiero ser parte de vuestro mañana. Con vosotros, graciosa mayoría, el mundo no verá buen puerto, ni tierra firme, ni ideas claras.


But I will run until my feet no longer run no more.
And I will kiss until my lips no longer feel no more.
And I will love until my heart it aches .
And I will love until my heart it breaks.
And I will love until there's nothing more
to live for.

Will you tell me when the fighting's over?
Cos I can't take, I can't take no more.

Amy MacDonald - Run


Pero correré hasta que mis pies no corran más.
Y besaré hasta que mis labios no sientan más.
Y amaré hasta que me duela el corazón.
Y amaré hasta que se me rompa el corazón.
Y amaré hasta que no haya nada más por lo que vivir.

¿Me dirás cuando terminará la batalla?
Porque no puedo, no puedo soportarlo más.


Amy MacDonald - Run




martes, 8 de junio de 2010

Decepción.

Será por eso de que hay quienes están hechos de otras pastas.

Por eso, culpable de todas mis decepciones. De esperar más de lo que los demás podían darme. Y así, aquí, hoy me coges muy Amy MacDonald y vuelvo a ser feliz. Feliz y sola, porque ya lo decía ella. I always thought that I would follow you. Every place and everything you do, but I’m happy to be by myself... I don’t need no one else.

Decepción. El más horrible de los sentimientos.
Partir mi alma y repartir trozos, ciega de ilusión, de haber encontrado un algo dentro de alguien que arrojara luz sobre mi propio yo. Y ver que no es verdad, que no era tanto lo que había como lo que se enseñaba. Y mi sonrisa volaba, y los demás creían, y yo lloraba. Imploraba.



-¿A qué vino? Me refiero... jamás entendí el porqué de esa fijación.
-Para ti es todo más simple. Pero ya sabes como soy yo. La quise, la quise tanto...porque nunca fue menos, nunca me dio menos de lo que yo esperaba que me diera.


[...] Huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


Lope de Vega



Tú no puedes saber cuántas veces he huido el rostro.
Solo de imaginarlo te haría daño.




domingo, 6 de junio de 2010

Y el fuego avivó el alma

Abrí los ojos sin reconocerme ni a mi misma. El peso de la mayor de las tormentas me nublaba toda, razón y recuerdo, y estuve como diez minutos sin poder pensar en absolutamente nada.

Tragué saliva, y solo entonces reconocí que estaba viva, que tenía la garganta seca y la lengua envuelta en un agrio sabor a muerte. Gire el rostro a la derecha. Allí estaba Alecia, pero yo no lo sabía. Sea entendido, me invadieron las ganas de llorar al verla, pero no supe reconocer su presencia. No recordaba quién era. Se acuclilló junto a mi cama y, aunque yo no hubiera podido recordarlo, me rozó la mejilla con sus yemas tibias como siempre hizo.

-Estamos aquí. Y tú, tú estas tan pálida...

Alecia nunca llora. Alecia me estaba llorando. Y yo solo encontraba silencio dentro mío.

-Todos están fuera, esperando. Y yo no podía dejarte sola, te prometí que nunca lo haría. Pero casi eres tu la que se va sin despedirse.

La humedad de su tristeza preñó sus labios, y cuando se acerco a mi para sostenerme desesperadamente la cabeza y besarme en la frente, la luz se me hizo. Recordé, me quemó de claridad. El aire se agazapó en mis pulmones y al fin la vi. La vi, mi vida, toda bañada en sonrisas y dolor. Pero cuando volví junto a Alecia, justo cuando me inundé de su olor a aguacero, me encontré cegada de nuevo.

Me tomó la oscuridad, me llenó al fuego. Y entonces, sentí como me crecían, al fin, las alas.

miércoles, 2 de junio de 2010

This is our time


This is our time.
Este es nuestro momento.


Ahora, ahora que el sol te ha hecho inmortal.
Ahora que mis lágrimas se han vuelto a secar.
Que los calendarios se han olvidado de cambiar,
y las hojas de caer, el viento de soñar.

Ahora, ahora te quiero.
Ahora como siempre,
de nuevo, impertinente.
Por todas aquellas razones
por las que decidí quererte.

Ahora, que te quiero sin querer quererlo.
Ahora que no por repetirme, sin ti no puedo.
Que te huelo y no lo entiendo, que me muero,
y no sé si te canto, si te escribo o si te siento.

Ahora, ahora te quiero.
Ahora en el cielo,
en el infierno, entre mis dudas.
Por las buenas, por las malas.
A tontas y a locas. Sin ideas maduras.

Ahora, que me dedico a resumir para no olvidar,
y vuelan los detalles, con cierta serenidad.
Todo se resume en que te quise,y ¿que más da?
Ahora, se queda en que la reciprocidad no alcanza
para desatender por ti, mi propia gravedad.