domingo, 15 de agosto de 2010

Naked rain

Fue su espejo el primero en avisarle. A veces, también era el único que la veía.

Después de despejarse de la abrumadora mezcla nebulosa de sábanas blancas y mañana falsamente fría. Justo después de llevar a cabo con los ojos casi cerrados todos los pasos de su coreografía matutina: ducha, falda, camisa, chaqueta, zapatos y desayuno.
Al irse a mirar al espejo, ese que de verdad conocía todas las capacidades ocultas de su sonrisa, se fijó en que no había nada que reflejar por encima de los cuellos de su preciosa camisa azul turquesa.

Si hubiera sido posible, el espejo curvilíneo y semiempañado hubiera sido testigo de uno de esos rostos de estupor tan apabullantes que ningún artista podría recrear. Nada cambió cuando se llevó las manos a la cara y comprendió que ella estaba, pero no podía verse.

Pasadas todas las fases corrientes (negación, pánico, negociación...y todas las que ella se inventó) al fin comprendió que solo había una forma de cerciorarse, si realmente se había vuelto trasparente. Y al apoyarse en el pomo de la puerta, recapacitó.

La locura sedujo a Catherine, como hacen todas las locuras, y al abrir la puerta, quitarse los zapatos aún en el vestíbulo, sentir el frío de la mañana en los tobillos descalzos y dejar caer su chaqueta al suelo, tomó su última bocanada de aire como ser "semivisible".
La cremallera de su falda, sus medias, su camisa y el resto de piezas textiles se rindieron a entera forma. Y claro, lo entendió.

Hoy sería el primer día en el que de verdad caminaría libre. El día en el que dejaría de pensar en lo correcto, lo ciudadanamente aceptable, lo esperado de ella. Nadie la miraría, pero es que nadie a había visto jamás.

Se apoyó la pelirroja cabellera detrás de la oreja, en un movimiento más mecánico que práctico. La gota última de rocío hospedada en el salidero del piso de arriba cayó, resbaló por su pecho desnudo, nadó por su vientre fecundo y claro, y dejó tras de sí la electricidad de la vida, el clímax del alma. La meta última de la esencia. Allí, por primera vez en 29 años, desaparecieron miedo y disfraz.

Y se alzó ella, animal, carne, mujer y bestia.


Me noto acelerada, mis pensamientos corren mas que yo.
Me pinto los labios
morados para provocar.

Salgo a la calle y no me mira nadie. Llueve y las gotas me esquivan.
Llego tarde y no me espera nadie. Nadie me ve, nadie me mira.

No me vas a creer, soy transparente.

No hace falta que me esconda mas. No tengo carisma.
No hace que me oculte mas. Pierdo los papeles en estado efervestente.

Me noto acelerada, mi lado izquierdo siempre pide mas.
Se va de parranda y se lanza. No quiere regresar.

[Cuerpo transparente, Pastora]

2 comentarios:

Sombragris dijo...

No sería maravilloso poder hacerlo alguna vez?...besos desde las Afortunadas.

Elendilae dijo...

En estado efervescente... mmm, gran frase ^^

Sí, a mi a veces me gustaría desconectar un poco ese lado racional y decir: "aquí estoy yo y hoy me como el mundo!" jajajaja. Pero a veces viene bien ser un poco invisible... estás más... a salvo...

Un besito!