jueves, 9 de septiembre de 2010

Cookie Monster

El pequeño Marco Alejandro Forero era famoso en su colegio por su talante, su carácter enamoradizo y su inseguridad intermitente y traicionera. Como siempre se excusaba, creer en la bondad humana no era de ingenuos, sino de soñadores esperanzados.

Un día como otro cualquiera, se decidió a hacer galletas con su madre. Ambos tenían talento para la repostería, y su pechito se llenó de orgullo cuando estuvieron todas horneadas y ordenadas en una inmensa fuente de plástico azul encima de la mesa. Tenían formas distintas, estrellas, círculos, cuadrados... y muchos adornos diferentes, chocolate, azúcar, nueces troceadas muy pequeñitas... y había una en especial con forma de corazón que Marco había adornado con chocolate y bolitas de colores. La puso en una servilleta y se la llevóa su cuarto, la puso encima de la mesilla de noche y se durmió pensando que así debía de ser el corazón de aquella señorita que tan dulce sonreía. Estaba totalmente seguro.

Y a la mañana siguiente, corrió a poner en un plato su corazón de galleta con algunas otras, para llevárselo a clase.
Cuando llegó, dejó el plato con cuidado encima de su mesa, tapado con cuidado para que nadie husmeara. Y esperó impaciente la llegada de su profesora.
En cuanto entró, a él se le paró el reloj de dentro del pecho, pero se agarró fuerte a la pieza de porcelana y con la decisión de los héroes mitológicos (sí, esos que llevaban falda pero andaban igual de erguidos) se acercó a la mesa de la joven de sonrisa caramelo.

-Señorita, he hecho galletas en mi casa. ¿Le apetece una? - Y rezó ciento cincuenta y dos veces, muy pero que muy rápido y en voz baja, que por favor, eligiese el corazón.
- Pero qué buena pinta, Marco. De acuerdo, cogeré una...ésta. Muchas gracias tesoro.- Y se llevó a los labios el corazón de Marco.

Volvió a su sitio dando zancadas de dragón, de dragón feliz. Alecia cogió otra galleta del plato y lo miró con ojillos curiosos. Marco, que no podía separar los ojos de su profesora de colores, le murmuró - Cogió la galleta que le hice.

Y Alecia bufó- Pues claro, tonto. ¿Qué hubiera podido hacer alguien como ella sin su propio corazón?


8 de Septiembre.
Feliz, feliz cumpleaños P!nk, Pinkie, Bad Girl, Alecia Beth Moore...mi pequeña, pequeña Alecia :)



2 comentarios:

Laura dijo...

Esos preciosos ojillos curiosos....

Sunshine dijo...

Como siempre, me gusta :)