domingo, 26 de septiembre de 2010

De cuando el universo, el amor y la infancia, son tres cosas distintas.

Cuando en el colegio nos hablaban del universo, lo hacían como algo totalmente ajeno a nosotros, algo que no debíamos saber dónde quedaba exactamente. Y no nos aconsejaban, no nos advertían, de que nosotros también somos universo.

Somos parte de la mayor de las magnitudes, de la empresa con menos crisis, de la forma mater, del relleno de nuestro espacio. Forma de la ecuación mas intrínseca, del poema circunflejo, de la maqueta prototípica. Parte de todo, sin ser nada.

No olvidemos que nosotros, como nuestros primos asteroides, también somos asiduos a girar, girar, y a vagar sin rumo.


¿Es la cara de un niño, la emoción del peligro, la amabilidad en los ojos de un extraño? ¿Es más que fe, es más que esperanza?¿Es el esperar por nosotros al final de nuestra soga?
Digo, es amor. Digo, es amor.

¿Es a lo que llamamos hogar, la Tierra Santa?¿Es estar justo aquí, sosteniendo tu mano?¿Es solo como las películas, es el arroz y el encaje blanco?¿Es lo que siento cuando al despertar veo tu cara?

¿Es la primera lluvia del verano, los colores del otoño?¿Es tener muy poco, y aún así tenerlo todo? ¿Es uno entre un millón, una oportunidad para prevalecer? ¿Es estar justo aquí cantandote esta canción?
Digo, es amor. Digo, es amor.

¿Es un velo o una cruz?¿El regalo del poeta?
¿Es el rosto que ha puesto en marcha como un millón de barcos?

¿Es hacerte reir, es hacerte llorar?¿Es el sitio al que creemos que iremos cuando muramos? ¿Es cómo hemos sido hechos?¿Es el fantasma de tu madre?¿Es el deseo que estoy teniendo, por tu vida, por tu vida, sobretodo por tu vida?


No quiero decir que no tuviera infancia. Ya que la tuve, y muy próspera y feliz.

Pero ya por entonces iba un paso por delante. Era una niña, en plena euforica niñez, que asumió su condición de infante, se la cargó a la espalda y siguió caminando; sabiendo que como niña, podía y no podía hacer las mismas cosas que los adultos llevaban a cabo.

Sin darle más vueltas a la idea de una madurez que llegó odiosamente pronto.

3 comentarios:

una Amante dijo...

Son tres cosas muy distintas,pero el amor lo une todo =)
¿Es tener muy poco, y aún así tenerlo todo? A veces las cosas más simples son las que nos llenan de felicidad...

Beautiful Disaster dijo...

Nadie debería obligar a una niña a madurar antes de tiempo...

Elendilae dijo...

Me ha encantado el segundo párrafo. Sobretodo ese "parte de todo, sin ser nada".

Tienes una poesía para hablar de las cosas más sencillas... eres capaz de poner imágenes y sentimientos en cada palabra...

Muy bien, sí señora ^^

Un placer leerte, un besito!