lunes, 4 de octubre de 2010

Asedio interno


Llevaba una ciudad dentro
y la perdió sin combate.

Rafael Alberti

De las batallas grandes,
se honra al ganador
se aguarda al perdedor
y se olvida la sangre.

De las batallas de uno,
se marcan las razones
se corren las pasiones
y se quedan los ayunos.

De la victoria propia,
no hay espectador
no se clama al vencedor
y no se arde en euforia.

Porque cuando es uno,
propio y solo, el que batalla,
no es más que uno,
todo uno,
el que huye, el que invade,
y el que araña.

Uno es,
el que no escucha
y uno es
el que no calla.

3 comentarios:

Sombragris dijo...

Pero aunque pierdas alguna batalla...siempre luchas...por ser mejor, mas perfecto, por ganar la epica guerra que desastas.
Un abrazo

Elendilae dijo...

Podrás perder una batalla pero no la guerra...

Yo creo que de la victoria propia si que se arde en la euforia, porque te sientes muy bien contigo mismo... Igual es que no he entendido bien el poema.. :S

Pásate por mi blog, hay una cosita para ti... ^^

Un besito

Elendilae dijo...

Bueno, visto así... tienes razón, también está esa otra sensación...

Me alegra que te guste, en serio, te mereces el premio :)

Un besito