lunes, 5 de julio de 2010


-¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas que te expliqué, Alecia, por qué me gusta tanto dormir?
-Para serte sincera... no. Estaba ocupada secandote las lágrimas.
-No me despistes. Te dije y te repetí que si me gusta tanto dormir es solo porque es el único lapso de tiempo en mi vida en el se me permite dejar de pensar.




Hablar bajito, y no tener sensaciones de culpa.
Y un te quiero a gritos, y un abrazo sin dudas.