sábado, 7 de agosto de 2010

All about us: Woman and godness



Hay algo, no sé el qué
de tu pelo hasta tus pies
que te parte en dos mitades
la diosa y la mujer.





Y aunque te lo expresara de mil maneras, no bastaría.
No lo sabrías hasta que la tuvieras delante de las narices.
Porque lo es todo, y no es nada. Y podría ser cualquier cosa.


Lonely notes

Curioso ese sentimiento trágico que invade a todo el mundo cuando de un humano muerto se es sabido que deja en la tierra una mujer joven, un hijo y otro en camino.

No me llamen bestia, entiendo lo feo que puede llegar a sentirse. Pero pensemos que después de la catástrofe, el suceso horripilante que corta la respiración de ese pobre hombre, después de la superación que impone y requiere una vuelta a la rutina, por otra parte necesaria para la viuda y los niños, después de eso queda el silencio, como dirían Amaral. Queda el silencio, la húmeda sensación de perdida, pero el derecho de apoyarse en el hombro cálido de la sangre misma, de aquellos que han perdido como tu, un hijo, un hermano, un padre. Y ahí esta, la piña entretejida de pena, el dolor que hace esfera y une, y les deja un poco mas solos, pero bastante acompañados.

Yo pienso en esa mujer y sus hijos, y me parte el alma como a todos. Y yo iría la primera a abrazar a esa hembra desconsolada, a ese infante huérfano de sueños. Pero como soy yo, pienso. Qué hubiera sido si la
mujer o el hombre al que arrancas de la existencia deja solo a su compañero de risas, a su media langosta, sin hijos que heredaran su sonrisa y en los que volcarse, sin apenas excusas mas allá de la mera simpatía para refugiarse en una familia anteriormente política y ahora, tan desolada como él mismo.

A mi me da más miedo la nada que la carga. Será que a mi me sigue dando más miedo la soledad, y los puntos finales sin más allá.



Creo que por fin lo entiendo. Somos notas. Pequeñas semicorcheas dubitativas, que gracias a las grandes blancas de nuestro alrededor, podemos sonar. Somos, nos definimos, a través de lo que se escucha justo antes y justo después de nosotros. A través de lo que se escucha a los demás. De esas notas preciosas y toscas que se nos colocan a los lados en este gracioso pentagrama que es la vida.