miércoles, 18 de agosto de 2010

De cuando ves correr al viento.

Yo soy de esas que, por alguna razón o por otra, se despierta de mal humor si no hace frío en su habitación.

De esas que mete los pies en la piscina y puede pasarse horas allí sentada. De las que tienen la vieja costumbre de mirar al cielo cada vez que llegan a casa de noche, y suben a la azotea solo para ver correr al viento. Sí, soy de esas que ven correr al viento. También soy de las que prefiere la vida fresquita, abrigada y soleada. Aunque luego lo complique todo, yo prefiero huir de las complicaciones. Porque yo soy de esas que nunca confiaron en los Reyes Magos, y siguen aferrándose a la idea de que el Ratón Pérez tiene una clínica dental en algún lugar del universo.

Yo soy de esas que sueñan con volar, y las que emulan la sensación nadando. Nadando, y amando. Soy de esas que sólo quiere amar a alguien y enseñarle su mundo, el que conoce, el que le da la felicidad. Esas que lo han prometido tantas veces sin respuesta concreta que casi se están cansando.

Yo soy de esas que prefieren la luz, y organizan sus ideas.
Soy de las que si no quieren, ni ven, ni sienten, ni encuentran.



Lo peor es que también soy de esas que siempre, casi siempre, quieren, ven, sienten y encuentran.