viernes, 20 de agosto de 2010

Homenaje a Miguel Hernández - Rota 2010

Me senté a cenar, un martes a las 22:25 de la noche, como se supone que hago mas o menos a la misma hora cada día de la semana. Sólo que al ser martes, veía avidamente los capítulos correspondientes de Grey's Anatomy que pasaban en Cuatro, como cada martes.

Y es entonces que mi padre me dice "¿Esto tendrá intermedio, verdad?" Y yo "Sí, claro. ¿Por?" "Nada, para decirte que leerás en el homenaje a Miguel Hernández mañana." "¿QUÉ?"

Así fue como ayer, me colé a las 20:00 de la tarde en la plaza de la Merced, Rota, para encontrarme con la 7ª Noche de Literatura en la Calle, organizada por Izquierda Unida con el fin de sacar de paseo el verso por las aceras y piedras de Rota, este año con el detalle especial de estar enfocado todo en hacerle su homenaje pertinente a Miguel Hernández.

Angel García López, Almudena Grandes, Benjamín Prado, Luis García Montero, mi querida Pepa Parra, Mario Mendicutti, el maestro Ruibal, el brillante Alexis Días Pimienta y tantos otros grandes y pequeños que se reunieron allí, conmigo, para hacerle el homenaje al poeta.

No quiero darle más importancia de la que ya le he dado, más allá del haber firmado libros, haber recibido felicitaciones y empujes para seguir escribiendo de esos mismo grandes y pequeños (algunas de las 400 personas que allí se reunieron, además del calurosos abrazo de Benjamín Prado y Ruibal) los flashes, y el dejar de sentirme pequeñita por un segundo en mitad de aquel aplauso que duró toda una eternidad. Porque fue Almudena la que me presentó para subir al escenario, y dijo todo aquello que mi padre y yo pusimos en el papel, mi pequeño currículo. Cuando dijo aquello de "Que ha ganado todos los concursos literarios organizados por el AMPA de su instituto, el IES La Jarcia de Puerto Real" y yo pensé "No Almu, todos no" pero luego me volví a inflar de orgullo cuando nombró a ese, mi castillo.

Me puse allí delante y vi los ojos emocionados de mis madre, mi padre, mi hermana, mis tíos y primas. Y pensé, porque a mi me encanta pensar estas cosas cuando me pongo en este tipo de situaciones, aunque solo yo les pueda dar la importancia que justo tienen, pensé "Calliope Torres estaría orgullosa de mi" Y detrás de Callie, aunque no lo pensé en el momento, tened por seguro que siempre vienen Arizona, Mónica, Eduardo, Victoria, Paula y Catherine. Y Alfonso, Montse, Alfredo, Belén, Pili y Mariló. Y mi Judith, mi José Carlos y mi Guri, que aunque lejos, también lo están, que yo lo sé.

¿No falta alguien? Ah, claro. Creéis que me olvidé de Alecia. Pero no, ella estaba allí, con una mano en mi hombro y otra en mi corazón, para dejarlo quieto y que se me saliera por la boca en un arranque piruético.


Los textos que leí fueron mi precioso Tus labios salvavidas (que tanto gusta a mi tito Faly), "Cada martes se enamora", que ya leeréis cuando sea el momento, y este, mi verdadero homenaje a Miguel Hernández :

Es año de palabras
palabras para ti, Hernández.

Como hago con casi cada persona nueva, intentaba buscar puentes entre el telar de tus días y el mio, y encontré cosas curiosas, cosas buenas y cosas malas. Encontré un rebaño de cabras asustadizas y mucha tierra, de esa que huele cuando llueve, respira cuando el sol se mece sobre ella y suena cuando es la luna la que la toca. Esa tierra de huesos hechos polvo, polvo de historias que ambos quisimos excavar.

Sin saberlo, de ti a mi hay algo, impuesta supervivencia del desdén urbano a lo natural, una condición de campo que nos hizo fuertes ante aquellos que juzgaron nuestras raíces.

He sabido que hubo entre tus mentores nombres grandes, en su general más imponentes que los mios. Pero por otro lado hay un nombre, un hombre de oro que vuelve a hacer saltos entre nuestras orillas, Lope de Vega que te marcó a ti, y luego haría de mis sueños tiernos sonetos.

Y hoy, que hago mención de ti, por tu esencia incuestionable, me gusta desembarcar en ese detalle, ese que nos hace humanos y poetas. Esa veta en nuestra piel, el ardor intravenoso. Que tú amaste hasta la muerte, y a la tumba te llevaste tu amor para hacerlo eterno. Que yo he amado hasta doler, doler el pecho todo y desear la muerte. Y eso es lo que me hace pensar que hoy, haciendo recuento de lo que hay de ti en mi, Miguel, me hubiera sentido bien en tu abrazo.

Porque siento que hay algo familiar entre tus versos.
Y porque sé lo que dolieron aquellas heridas
que yo llevo la del amor,
que yo conoceré la de la muerte,
y nadie, nadie me quitará la de la vida.


Para más información, esto es lo que ha dicho el Rota al día.

La sorpresa de la noche la puso una jovencísima poeta, María Hermida, que a sus 15 años cuenta con varios reconocimientos como escritora y que a pesar de su juventud, emocionó con la dulzura de sus versos.



Y así acabó la noche. Una vez más, pensando y jurándome a mi misma que no voy a defraudaros.