miércoles, 25 de agosto de 2010

De cuando hago memoria, memoria de mis putas tristezas.

Puedes quedarte con mis sonrisas, sus caricias en mi brazo, la electricidad que me recorrió y los versos que compuse. Puedes quedarte nuestras canciones, su indiferencia. El perfil de su nariz, la laguna de sus ojos, mis sueños y reposos. Las 8 mil horas que pasé pensando, componiendo mil disfraces para un "nosotros".
Las fuerzas que malgasté, los momentos en compañía, las lágrimas, los autoreproches, mi inseguridad y mi cobardía, sus "no" sin más vueltas, todas las cosas que quise darle y todos mis planes para hacerla feliz.

Te puedes llevar todos sus brillos, sus abrazos, sus colores y sus olores. Puedes llevarte estos años malgastados, sus silencios, mis celos, sus ausencias sin romanceros. Llevate hasta los medios te quieros.
Puedes llevártelo todo, que yo te lo regalo. Que no me lo quitas a él, ni a todos mis personajes. Ni a mis pájaros, ni a mi sol, mi luna y mi mar amado, mi mar salado. Que yo tengo mis letras, mis canciones y con mis lágrimas ya me basta.

Yo le abrí las puertas de mi tranquilidad, porque quería compartirla, porque las creía necesitadas.
Y ahora puedes quedartelo todo, que yo, yo ya no quiero nada.


Siempre he tenido la sensación de que nadie me entendía, de que nadie sabía quien era yo y qué me había llevado a la situación en la que estaba. Y ¿ sabes una cosa?, cuando nadie te entiende, tampoco te puede pedir cuentas nadie. Pero los muertos sí. Ellos sí que te entienden. No hace falta que estuvieran allí, pero si estuvieron te entienden aún mejor. Aquí en la cárcel estaban conmigo constantemente. Venían cada noche, aunque no siempre los esperara. Antes del juicio todavía podía ahuyentarlos cuando querían venir.

Hanna Schmitz, "El lector" (Bernhard Schlink)


A veces me gustaría terminar de estar loca. Loca o bipolar, pero serlo del todo.

Para poder tirarme a la piscina sin pensármelo dos veces, que es lo que estoy deseando hacer ahora mismo. Tirarme, sentirme cálida, encontrrme y sola. En silencio.
Me gustaría terminar de estar loca, y dejar de sentir que solo lo medio estoy. Que en este estado, ni me dejo llevar por el instinto, ni por mi medialocura, ni por mi corazón. Todo se queda en mi cerebro y lo que creo mi lógico. Luego está todo lo que no puedo controlar, que se queda rondando como si debiera haberlo controlado, haberlo sabido controlar.

Solo quiero silencio. Silencio para poder gritar. Y las voces no son reales, pero siguen sonando.
Quisiera poder decir que me has terminado de volver loca, o bipolar. Pero sobretodo, me gustaría decir que al fin me tiré a la piscina.