sábado, 18 de septiembre de 2010

No tan loco

- Buen hombre, ¿Qué hace?
- Limpio mesas señor, con eso me gano el pan.
-¿Pero es que no sabe que ahí se ha sentado la mujer que amo?



Recapacitó. Podría decirse que a veces, resulta complicado diferenciar a un romántico de un loco corriente. Al final encontró la solución. -Tenga caballero, pero no diga nada que me pueden echar.- y le dio la servilleta doblada que quedaba debajo del plato que tenía delante. -Sepa que ésta fue la servilleta que usó.

-Oh, de acuerdo amigo. Muchas gracias por la ayuda.- y marchó.

Quién sabe. Quizás sí que la había usado la mujer que el loco amaba. Quizás los románticos se podrían curar con terapia.




Los celos son un monstruo de ojos verdes.
La esperanza es un arbol de raíces subterráneas.

All About Us: Jane Austen


Jane Austen, [Shane] como bien pronuncian algunos compañeros angloparlantes, fue una revolucionaria fuera de tiempo. Faltan mujeres así en muchos gobiernos.

Más allá de mi profundo amor por su generosa, fértil y turgente expresividad, la metodología mediante la que elaboró la obra maestra que fue su vida (siempre entendiendo como máximas el honor y la defensa de los ideales propios) me resulta encantadora y abrumadora. Bailando sobre la línea de la rebeldía, una mujer de convicciones y talento, en la Inglaterra victoriana del siglo dieciocho, puede terminar siendo muy peligrosa.

Y resulta que en algunas sociedades se concede cierta falsa moralidad a cualquier cosa que pueda salvar éste singular peligro. Como siempre, el miedo a los cambios en los cánones sociales, el pánico a lo absolutamente desconocido e incrontrolable intenta ahogar sus instintos como pañuelo que tapa la noca de un secuestrado.

Si bien hay millones de disputas sobre lo cierto o incierto de su reflejo de la sociedad que le tocó experimentar, aplico a ella mi benevolente teoría de la genialidad y aquellos que la cultivan: Los conflictos en opinión suelen acompañar aquellas personas de un genio revolucionario e importante. Como Austen, P!nk, Gaga o Sheldon Cooper.

Si hay dos bandos, dos opiniones, disputas en general, quiere decirse que hay algo verdaderamente contundente y merecedor de ser reflexionado en el tema tratado, ya sea sustancial o insustancial. Quizás por eso sé que yo nunca seré un genio.

Pero acabaré aquí, momentaneamente, diciendo que encuentro en la llamada por algunos Jane de Inglaterra, una figura hermosa, fuerte, convincente y racional. Una de esas personas que a mi me gustaría tanto llegar a ser.