sábado, 25 de diciembre de 2010

They belong each other.

-¿Enserio?¡Venga ya! ¿Alguien como tú cree en la transmigración de almas?
-Pues sí. Y no sé por qué me miras con esa cara.
-¡Es que es una locura! Más que eso, una gran tontería.
-Tontería sería cerrarse a considerarlo. Además de que da mucho más miedo pensar que una vez que nos morimos, desaparecemos del todo. Y con nosotros, todos los que hemos amado en vida. Es más, sería una gran pérdida de tiempo.
-¿Pérdida de tiempo por qué?
-Porque, ¿no te daría muchísimo miedo saber que la persona perfecta para ti, la que es justa y completamente la mitad matemática de tu alma, existió en otro lugar y tiempos diferentes al tuyo y jamás podrás conocerla? Así la vida sería tremendamente aburrida.



Creo en la ciencia. Mucho. Hago de ella algo rutinario y sencillo, algo que a fin de cuentas, es todo. Pero también creo en los dioses. Supongo que es algo contradictorio, pero creo que si los dioses son todopoderosos, las peripecias de la ciencia bien podrían ser invento de sus agraciadas y rocambolescas imaginaciones. De esa misma forma, creo en el karma y en la suerte, como también creo en lo irrevocable de las decisiones humanas. Creo en el pasado, y creo en el futuro. Creo en los fantasmas y en la descomposición del cuerpo, como creo en la mente y en la adivinación.

Una de las cosas en las que he tenido que empezar a creer a base de darme de bruces con un ejemplo vivo es en la predisposición casi celestial de dos personas a estar juntas. Aunque haya bronca, riña y recelo. Desidia, descontento y tontería. Estarán juntas. Pase lo que pase. Como bien dicen nuestros amigos angloparlantes; they belong each other.


Ojalá alguien pudiera asegurarme algo así.