domingo, 9 de enero de 2011

Los ojos de Silkwood


Ayer descubrí tu rostro.
En retrospectiva, tus ojos asomaron
en un rincón destartalado,
en mitad de cien páginas
que amenazaban con resumir
todos los sueños que aún no he vivido
o no me ha dado tiempo a escribir.

Y el aliento me abandonó
para dejarme huérfana
de aire y de una carne vieja
que amenazaba con descubrir
todas las razones por las que olvido
las almas que de pasión has podido herir.

Sólo se trató de un enorme malentendido,
una falta de comunicación terrible
entre mi amor, tu tiempo y el olvido.

Quería decir, después de todo
que he descubierto algo hermoso.
Si hubiera sido otro el momento
la vida, la circunstancia
y cualquiera de nuestros hechos,
hubiera dado caza a la fiera que habita en tu pecho
y hubiera corrido ciega el camino hasta tu lecho

firme en mi parecer, certero y entrenado
de que si te hubiera encontrado, en otra vida
una y otra vez te habría amado
hasta desgastar mis labios de decir tu nombre
mis ojos de guiar tu vigía
y mi cuerpo de esconderte en él;
tú, amor desenfrenado, que darías sentido
a todos y cada uno de mis días.

Sólo se trató de un enorme malentendido,
una falta de comunicación terrible
entre mi amor, tu tiempo y el olvido.

2 comentarios:

Li..* dijo...

Para cada cosa su tiempo y fantástico texto. Un beso

La tati dijo...

una falta de comunicación terrible
entre mi amor, tu tiempo y el olvido......si, si, siiiiiiiii....precioso.