viernes, 29 de julio de 2011

Cartas desde Irlanda - Parte 1

De mi viaje a Irlanda, Londres y mi corta pero igualmente importante estancia en Madrid traigo varias pequeñas cartas, fruto inocente de momentos de melancolía y melodrama, soledad, filosofía o reflexión. Iré colgandolas - pues si bien un mes da para mucho, un cuaderno en blanco parece dar para más aún. Cada uno tiene un destinatario, algunos implícito en el texto y otros no; pero no dejaros el placer de adivinar estos últimos por vosotros mismos sería casi desconsiderado por mi parte. Gracias por estar aquí siempre.




A Cristina
Entre esta plenitud que nos separa, donde otros ven hectáreas de descubrimientos, yo veo penumbra y horas malgastadas. ¿Cómo será posible que, siendo tú tan tú, yo tan yo, y bien sabiendo lo que me deparaba el meterte en mi mundo, hayamos acabado así? Yo, que me vine hasta aquí para olvidarte, y me he dado cuenta de que sin ti no me recuerdo a mí misma. Me dueles, aún cuando yo no te doleré en la vida, tú a mí me dueles. Con tu indiferencia hacia mis afectos, con tus atenciones a mis agudezas, me dueles más en la distancia que en tu insoportable cercanía.


De Alecia
Alecia se pasó media vida con la mirada enferma. No es que ella quisiera que sus ojos delataran la angustia de sus días, pero sus ojeras moradas y sus párpados cansados decían más de ella que cualquiera de las palabras pronunciadas por sus contemporáneos. Con el tiempo, perdió esa tonalidad fría en las pupilas, para pasar a ser todo lujuria y lascivia. Y ternura cuando menos se esperaba. Pero aún a día de hoy, cuando las nubes sobrevuelan sus cielos propios, Alecia vuelve a estar enferma de mirada. Y es entonces que uno se vuelve a plantear que determinadas heridas no las llegar a curar nadie, ni siquiera el benevolente y todopoderoso tiempo.




A mi familia no-de-sangre

Porque fuisteis los primeros, y todos los demás me recordaron a vosotros, seréis los últimos cuando estallen las tormentas. Cuando todo acabe, moriré con vuestros nombres impregnando mis manos, con vuestros ojos guardando los míos, con vuestro amor salvando mi cuerpo. Y cuando muera, iremos juntos a vuestros cielos preferidos. Al castillo de nuestras alegrías, donde empiezan y acaban cada uno de mis sueños y cada una de mis vidas.



De mi tío Rubén

Mi tío Rubén es un hombre que nació del campo como de un granado las granadas. Un hombre que me encontró para cubrir con sus manos mi espalda y empujarme a alcanzar todas mis metas. Mi tío Rubén, aunque nadie lo sepa, es hermano de mi padre habiendo nacido en una isla a medio mundo de distancia. Y es hermano de mi madre, aunque tengan dispares hasta el tono de las canas. Mi tío Rubén, con su poesía indiscutible hasta en la forma de mirar, con sus historias de ultramar y sus antiguos sueños, me tuvo que enseñar a amar. Porque como todo, éste es un arte en el que de repetir se aprende, y yo no he visto más amor en una persona que no fuera en él teniendo delante a mi hermosa tía Judith.

La muerte, la envidia y la ira deshilachan corazones. Pero el amor, la vida y la música saben recomponer familias. Si bien nuestra sangre no es la misma, siempre será tío mío, amado y amante licenciado, mi niño de ojos astillados, una revolución de luz y de ansia, mi buscador de la verdad ciega, mi tío Rubén.



A Clare

Aún no me he ido y ya sé que te echaré de menos toda mi vida. Sin ser algo nuevo, pues nada sé yo hacer mejor que esto, vuelvo a sentir que ahora me duele por saber que dolerá. Colguémonos de la vida hoy, eternas y perennes, y volemos tan alto como Ícaro quisiera. Tomemos ahora con las dos manos la energía que nos queda y el tiempo que nos dan, y no me hables de ti, no te hablaré de mí; y seremos inmortales hasta que todo se nos acabe. Con la sinceridad que procura el minuto vivido sin morir ni un poco, sin morir por dentro sabiendo que todo lo que tenemos hace frontera en nuestra piel. Y demostremos que, animales o no, los dioses nos dieron cuerpos para amarnos,con todo él, y nos dieron la muerte para saber que perderse en excusas no era opción válida.

Respira ahora: mañana no habrá tiempo. Mañana ya no estaremos, mañana ya no habrá nada.





2 comentarios:

Elendilae dijo...

Me han gustado todas, pero las que más, la primera y la última. :)

Qué facilidad de palabra y de expresar emociones y sentimientos!

Un boli Vic sin capuchón dijo...

Ha sido como asomarme a ventanitas de tu mente