martes, 22 de noviembre de 2011

Trèsor

Amándote yo a ti;
más yo que nadie,
más yo que nunca.





El día que Kate se fue, la vida se me acabó para siempre. Todo lo que yo pude ser, todo lo que había sido, se fue con ella. Pasé veinte años buscándola, llorando su marcha y olvidando poco a poco cómo se hacía eso de buscar a alguien con todo el cuerpo. Cuando decidí que había ya perdido la batalla, tuve a mi hija. Le puse su nombre y la convertí en el amor de mi vida. En la razón de cada mañana. Y cada vez que ella me preguntó, estando yo viva "Madre, ¿no amas tú?¿no has amado nunca a nadie?"; yo le respondía, cada vez que ella me preguntó "Yo no sé amar si no es a ti". Y mentía, aunque sólo decía la verdad. Porque murió lo que era yo cuando Kate se fue, y me convertí en madre. Una madre que todo lo amaba en su hija. 

Aún hay días en que la sueño. Y entonces sí, me convierto en un fantasma.




martes, 8 de noviembre de 2011

Soplido de amor de Noviembre

Tengo un soplido de amor en el pecho,
que amenaza con infartarme al alma.
        Un soplido de amor moreno,
intranquilo y aguafiestas,
que más pareciera un hijo de Levante
que un soplo de amor cualquiera.

Hoy me desperté y ya lo llevaba dentro
me venció sin batalla y sin hacer más quiebra.
   Pero hay días que viene, o días que va
y vuelve y sonríe, y yo no sé en qué piensa.

Me entristece, mi tormenta de amor,
       porque trae nubes a mis ojos abiertos.
Y cuando los cierro, ¡ay cuando los cierro!
me aman y yo busco mi soplado destierro.

Vientos de amor, brisa de amor,
día de Noviembre con los amores al viento.
        Tengo un soplido de amor trasnochado
y creo que acaba de reventarme el pecho.