martes, 22 de noviembre de 2011

Trèsor

Amándote yo a ti;
más yo que nadie,
más yo que nunca.





El día que Kate se fue, la vida se me acabó para siempre. Todo lo que yo pude ser, todo lo que había sido, se fue con ella. Pasé veinte años buscándola, llorando su marcha y olvidando poco a poco cómo se hacía eso de buscar a alguien con todo el cuerpo. Cuando decidí que había ya perdido la batalla, tuve a mi hija. Le puse su nombre y la convertí en el amor de mi vida. En la razón de cada mañana. Y cada vez que ella me preguntó, estando yo viva "Madre, ¿no amas tú?¿no has amado nunca a nadie?"; yo le respondía, cada vez que ella me preguntó "Yo no sé amar si no es a ti". Y mentía, aunque sólo decía la verdad. Porque murió lo que era yo cuando Kate se fue, y me convertí en madre. Una madre que todo lo amaba en su hija. 

Aún hay días en que la sueño. Y entonces sí, me convierto en un fantasma.




1 comentario:

Valkyrie dijo...

Aún hay días en que la sueño. Y entonces sí, me convierto en un fantasma.