miércoles, 2 de marzo de 2011

Mujer alfabeto


A Ana Román, una vez más.

En tu sofá, el de Buenos Aires,
me di con la clave de tu esencia.

Tenías cien años cuando te encontré
y te quedarán cien más cuando te pierda.
Aunque digo mal:
yo no te perderé.
Seguirás tu vuelo libre,
queriendo mientras yo quiera
mirando mientras yo mire.

Y es que no conozco torre más alta,
persona que mejor haya invertido la vida.
Mujer más digna de elogio y caricia,
o mujer más digna, sin más.

Mujer abeto, mujer alfabeto;
sauce flexible de voz y rodilla.
Dama ancestral de tiempo incierto,
flor de loto en muerta orilla.

Eres canción de risa líquida,
un perfil de niñez bien prolongada.
Ten mi esperanza tersa, mujer cizalla;
por ti, queda tiempo, queda luz, y quedan ganas.

Tu legado que se extiende
tu brillo que no calla.
Toda la vida siendo el hoy
de tu propio mañana.