sábado, 14 de mayo de 2011

El juicio de los necios.


Y que nos sorprenda la tarde
con un sol medio agachado.
Que no me busquen los vivos
que no han visto demasiado.
Y que los muertos, que no hablan
me juzguen en silencio.
No seré yo quien someta
mis actos
al saber de nuevos necios
que sin haber medio vivido
me critican con agrado.
Ya rendiré yo cuentas
a mi pecho enamorado.
A mi abuelo, o a mi tierra,
o a los palos de mi arado.

Pero que sean los muertos
que no hablan
los que juzguen en silencio.
Pues no reirá mis actos
concebidos
el juicio de los necios.