domingo, 5 de junio de 2011

Hoy, te arrancaba la vida a besos.


"Gente ha muerto"
diría Calliope.
Y no le faltaría verdad.

Gente murió por su vida,
gente murió por su muerte,
y otra gente igual valiente
murió sanando sus heridas.

Pero tú, y yo misma
estamos aquí paradas
suspendidas en esta nada
que hace escarcha cuanto pisa.

Y mañana podríamos ser
gente muerta o quizás viva,
pero gente desapercibida
a la que nadie pudiera ver.

Yo te susurro que te siento.
Y digo de amarte, justo ahora.
Dulce, suave y a deshora;
evitando todos los lamentos.

No te pido que me quieras
sino que amemos sólo un rato.
Acabar con los reparos
de este día que nos espera.

Aunque sólo pueda prometerte
amarte bien hasta mañana.
Podríamos llegar a ser fantasmas
vagando en sueño intermitente.

Pero tú, tú confías en alguien
que aparezca por sorpresa.
Te llame a gritos mi princesa
y te cabalgue hacia Levante.

"Gente ha muerto"
diría Calliope.
Y no le faltaría verdad.
Pero tú no entiedes que la muerte
no dubita en madrugar.

Vacío



Llegará, llegará la tormenta
que anuncia el cielo.

Amaral

Hoy pienso en mis abrazos
y a veces los veo vacíos.
Los noto, a veces, tan pálidos
que cuando reclamo besos
pienso en que quizás un día
de estos, se me queden
igual de vacíos ellos.

Hoy creo que llegará
el día en el que los brazos duelan,
el día de los labios tristes
apagados e insípidos.
Y con ellos llegará el silencio,
el vacío completo de vida,
la falta única de porvenir.

Llegará el viento del norte
con su callado olor a frío
y no encontrará nada.
Llegará, llegará,
estoy segura de ello.
Pero no encontrará nada.

Y me pregunto, asustada,
pegada a las paredes de mi cuerpo;
si, el día que me llegue
temprana la dulce Parca,
me arrastrará sin esfuerzo alguno
como sin esfuerzo arroya la tarde
a los romances que no son nada.