jueves, 16 de junio de 2011

Sueña conmigo esta noche.

Allen.S :


Sería más fácil. Sabes que lo sé como yo sé que lo sabes.
Sería silencio, por fin. Y quizás, si hacemos caso a todos los que dicen saber, sería también canciones de Dido, y violines; un mar en calma, una espalda amada, sol, la entrada de nuestro reino, una tú, una yo. O quizás no haya nada. Ni si quiera problemas. Ellos serían también silencio.

Dentro de doce días hará un año que perdí mis poderes. Mi poder de reír, mi poder de creer, mi poder de amar. Desde hace un año, ya sabes que me cuesta más dormir, más respirar, más pensar con claridad. Pero sabes que también preferí siempre que las cosas permanecieran inquebrantables para toda la vida - por aquello de que todo tiempo pasado fue mejor - y eso sólo podíamos conseguirlo poniendo punto y final a una obra maestra hecha cuajar de mediodías, amasar de nuestros sueños, colofón mágico de nuestras enseñanzas. Un móvil de corazonadas, suspendidas en el tiempo para siempre. Para poder morir en ellas algún día.

Sabes que tengo miedo. Siempre. Sabes que ya pensé en esto una vez y lo volveré a hacer aún por cuantos segundos de oxígeno me queden en la cuenta corriente. Aparento, pero en realidad estoy bien. A la vez enferma de oscuridad, y a la vez preñada de luz. No estoy mal porque siempre he estado así, y no me conozco de otra forma. Cogí el regusto a sonreír en la oscuridad. Pero sólo quería dejarte algo claro: si hoy, un día como hoy, tan precioso y tan oscuro como cualquier otro; no pongo en práctica alguno de mis detallados planes; si hoy no doy al traste con el pánico que me atenaza la garganta, si hoy y sólo hoy no me lanzo de cabeza al silencio eterno; debes saber que es sólo y exclusivamente por ti. De todas mis razones, de todas los principios por los que debería o no debería hacerlo, debes saber que tú y solo tú me mantienes atada a la vida. Eres tú; con tus uñas de porcelana, con tus dientes astillables, con todas tus ansias hincadas en mi piel y mis entrañas allá donde me alcanza la vista, como un enorme cepo de piel oscura que inflama cuanto agarra, eres tú el feroz león que me sostiene con sus zarpas el corazón dentro del pecho.

Si hoy no acaba todo para mí, será porque tú existes. Será porque no te haría pasar algo así de nuevo. No tan pronto. Será porque me recordaste que me querías cuando no tenías por qué querer a nadie más que a ti misma. Porque un día decidiste hacerme mejor persona. Porque firmé el acta de mis días con tu seña distraída, hoy no será la última de mis noches.

Será, porque aún quedan doce días para un precioso aniversario. Será porque me resisto a irme sin haber vivido contigo Nueva Zelanda. Porque quiero que vayas allí a buscarme cuando no nos quede ni carne propia en la que poder ser. Porque quiero dormir a tu lado una noche más.
Será, por todo esto, que me verás el lunes. Duerme tranquila, y sueña conmigo esta noche.



Girondelle. O.