martes, 31 de julio de 2012



Y de repente, el día había comenzado.



Camino de Barbate I


Parece que mi corazón no se ha enterado de que en esta tierra todos caminamos solos.
Incluso cuando vamos de la mano, también estamos solos.
A veces, hay quienes consiguen algo de compañía,
quizás cuando somos cuna y alimento de otro
durante nueve meses, y parte suya toda la vida;
o cuando entramos con nuestro cuerpo en otro ser
que antoja exhalar nuestro nombre.

Por supuesto, una es más efectiva que la otra:
un hijo es hijo toda la vida,
un amante olvida con asombrosa facilidad.

lunes, 23 de julio de 2012

Homenaje a Machado, Sanlúcar 2012

Del temario de literatura que debimos haber visto durante mi último curso de Bachillerato (que abarca las obras y autores de 1898 hasta nuestros días) por razones poco líricas sólo pudimos leer con propiedad a Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, unos pocos afortunados del 27 - aunque mejor llamarnos afortunados a nosotros por haber podido aventurarnos a entenderlos - y el autor que nos ocupa, don Antonio Machado. Quizás no hayamos aprendido ni la mitad de lecciones y valores que podríamos si nos hubiñesemos dedicado a él con el cariño y la devoción apropiadas, pero desde luego nos hicimos con una parte de la profunda paz y pasión por la vida que rezuman sus versos - pues el poeta que busca describirla no es otra cosa que un enamorado de la vida. Y nos hicimos con algo de Leonor, y mucho de Castilla. Quizás por eso hoy siento que Antonio Machado ya no es sólo el nombre de un hombre, no señor, Machado es un lugar de un millón de paisajes. A fuerza de jardines, de patios y montañas, Machado es una burbuja de verde, dorado y gris, parada en mitad de la oscuridad del mundo. Un lugar donde no hay bandos, no hay lados ni aluras, no derechas o izquierdas, y apenas se intuyen un ayer y un mañana  - por eso de que hasta la poesía debe tener una razón y una esperanza de fin. Nunca un hombre consiguió una metamorfosis tan exitosa con todo lo que amó: hoy Leonor y Antonio son uno, polvo de la tierra, tierra en Castilla, en Sevilla, en Baeza o en Collioure. Hoy Antonio y Leonor son los campos, las moscas y el Espino, y son en y con nosotros. Encuentros en la paz, con mucho atino así formulados: hoy Antonio descansa en la paz de los poetas dignos y libres, de aquellos que dijeron lo que debían y querían, pese a todo lo demás. Pese a todos los días azules y este sol de infancia.

Intervención de María Hermida, Sanlúcar 19/07/12