martes, 31 de julio de 2012

Camino de Barbate I


Parece que mi corazón no se ha enterado de que en esta tierra todos caminamos solos.
Incluso cuando vamos de la mano, también estamos solos.
A veces, hay quienes consiguen algo de compañía,
quizás cuando somos cuna y alimento de otro
durante nueve meses, y parte suya toda la vida;
o cuando entramos con nuestro cuerpo en otro ser
que antoja exhalar nuestro nombre.

Por supuesto, una es más efectiva que la otra:
un hijo es hijo toda la vida,
un amante olvida con asombrosa facilidad.

1 comentario:

Alicia M. Chicano dijo...

Te hemos visto crecer... y qué te voy a decir, me dejaste sin palabras hace tanto tiempo y me doy cuenta de que sigo enamorada de ti cada vez que entro, pase el tiempo que pase.