lunes, 2 de diciembre de 2013

O

Siento una necesidad
incoherente, inmanente,
sórdida y prepotente
de comerle la boca
                     a tu ombligo.

viernes, 22 de noviembre de 2013

22 de Noviembre de 2013


No nos apuñalo con un ¿Qué quieres de mí? porque aún cabe la posibilidad
de que me respondas con un nada.

martes, 12 de noviembre de 2013

12 de Noviembre de 2013


Necesito una experiencia religiosa. 
Como cualquiera de esos días a tu lado.



- Oh dios, oh dios, oh dios.
- Ya estás clamando a un dios que no existe.
- Si tú estás aquí, quizás él exista.

domingo, 27 de octubre de 2013

27 de Octubre de 2013

El amor es un saco de piel relleno de celos y miseria. 
Por cordaje tiene el secreto; por utilidad, la nada. 

jueves, 10 de octubre de 2013

Culpa

Culpa. Culpa. Culpa.

Todo había acabado. Pero eso nunca es cierto. 

Culpa. Culpa. Culpa.

Hasta que se acabe todo, y entonces ya veréis. Será precioso, será mi esencia esparcida por las paredes, serán trozos de mí corriendo calle abajo, seré parte del agua y de la calle, y del látex de los hombres ciegos que me limpiarán en su día libre. Ya veréis, cuando se acabe, seré una voluta, seré menos que nada, seré el recuerdo de alguien que nunca fue visto como se veía a sí mismo. Ya lo veréis, seré guitarras sucias, seré el cielo rojo como los acordes perdidos, como la remolacha, como el pasado, como los manteles grasientos y la furia, y la menstruación de la mujer que quiero que me arranquen de dentro. Quiero acabar con este dolor agrio de los días, este pánico de las noches.

Culpa. Culpa. Culpa.

Será terrible: seré exactamente lo que siempre he odiado imaginar que podría ser. Seré ordinaria, seré común, seré la niña predecible que mi mejor amiga ME DIJO QUE ERA. Seré eso a lo que me han condenado todos aquellos que yo creía que me querían. No se quiere a alguien así, no se quiere de este modo.


















La culpa no acaba, la culpa no cesa. Recuerdo cada momento en el que he causado dolor.
Culpable. Culpable.

domingo, 6 de octubre de 2013

06 de Octubre de 2013

He pasado por tu calle, y me he sentido desamparada. Sé que si llamo a la puerta, por mucho que escarbe no voy a encontrarte. 

Tus minúsculos pies de muñeca de porcelana deambulan más lejos que nunca. Estamos acercándonos, sin embargo, y sé que es el resultado de tu sentimiento de soledad. Veo cómo para mucha gente que quiero, soy una variable, un recurso en los tiempos de sequía, un espigón al que amarrarse cuando algo duele. Pero no me importa. Hay noches que me encuentro deseando que ocurra algo malo, muy malo - tanto como para sentirse terriblemente culpable y avergonzado - para que alguien se dé cuenta de que me echa de menos. 

No he dejado de amar a nadie en mi vida. Me arde junto al muslo esa espada de doble filo. Por eso, cuando sé que venís porque no queda mucha más gente a la que acudir, no protesto. No sé bien si elegí que fuera así o si dejé que pasara. Sé que no me disgusta. Cuando caéis inconscientes, yo soy quien os canta las nanas. Quien deja de dormir.

Pensaba que había encontrado a alguien que veía eso, que entendía que yo soy buena todo el tiempo, además de durante los cortes en la normalidad cuando actúo como el parche que soy. Pero parece que no, que también soy parche suyo. Ahora necesito su pecho porque quiero componerle poemas, pero no quiero lo que hay dentro. No lo quiero, pero supongo que es mentira. No he dejado de amar a nadie en mi vida. 

Me gusta volver a ti porque hace muchos años que sé cómo funcionas. Y me sigues queriendo, a medio fuego, con tu dramaturgia de los días, con tu desorden de las noches, con tu cojera emocional. Me gusta volver a ti porque eres lo más mío que he tenido. Nuestro amor, ese era sólo mío, y por tanto, perfecto. 

Que el escritor de mi vida venga y me diga que no me preocupe, que el giro de guión está listo. Que un día vendrás tú, o vendrá ella, y aprenderemos a ser felices para siempre. O a ser, conjuntamente. Estoy aprendiendo a no esperar nada de nadie.


lunes, 30 de septiembre de 2013

30 de Septiembre de 2013

Hay personas con corazones como océanos.
Hay gente con miedos que traicionan.

Hay un dolor que no encuentra adjetivos.

Variación de una foto que encontré navegando entre Tumblrs.

viernes, 27 de septiembre de 2013

27 de Septiembre de 2013

Yo he perdido.
Era un duelo a muerte, y he perdido.

Me dabas las gracias por quererte.

Ellos, siempre en guardia. Unas veces se gana, y otras se pierde.


Troppo Vero

Habiendo lanzado la pregunta al aire, esgrimiéndola con acentos de supremacía, el silencio se expande entre el público como la neblina de la noche pronta.

Hay un hueco, hay un lugar, hay en el aire condensado una marca recortada donde encajar una oración. La oye quebrarse sobre sus labios de un golpe sordo: un fantasma de su pasado, alguien adormecido sobre hojas de eucalipto y caña de azúcar. 
Los pulsos de su garganta procuran las certezas, son flechas de puntas doradas. El corazón bombea porque ha elegido el buen término. Mi amor desaparece tras la mirada de complicidad. Oigo pasos, oigo lloros. 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

25 de Septiembre de 2013

Ser la herramienta de la luz, o ser la clave.
Morir o no morir en el intento. Decidir qué queremos ser exactamente, revisando cada noche que continuamos siendo inmutables en esencia, en reducción.

Hacía mucho que mi vida no estaba en manos de la magia. Las decisiones las toma el hombre pero las impulsa el dios, o no, o eso es sólo para Homero. Esta es la casa que levantó el caballo. La poética detrás de la traducción irregular, la visión traslúcida del que busca la raíz. Su frente contra la mía, y la risa.Su beso en mi hombro, y el suspiro. 

La paz al tiempo, la gloria al tiempo, querer poseer el mundo.

Un trozo de mundo, para mí. Para ti, para que no haya dolor. 
Voy a marcar mi cuerpo con tu nombre, para creer que soy algo, que soy alguien. 

martes, 24 de septiembre de 2013

Y allí sigue, disfrazando sus dulzuras de lascivia para que la realidad no le fracturara las costillas.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Como si Octubre no fuera a llegar nunca.

Mi hermana me pidió que volviera. Hacía un viento frío y seco en Salamanca.

Dijo que mamá estaba llorando, que la locura se repetía en la casa con su patrón de pintas cárdenas. La llamé, pero ella no quería que lo hiciera.
Me escondí agitada en el cuarto de Carlos, único lugar con privacidad en su pequeño y acogedor piso, y llamé a mamá. Sonaba alegre, pero inducida, creía que yo no sabría nada. Ambas lloramos por teléfono; yo le ofrecí dinero como si eso pudiera solucionar todos los problemas. Es lo que una acaba por creer. Ella no lo quería, que ya sería bueno cuando nos hiciera falta más adelante. Entonces, tan oprimida por las rejas invisibles, tamborileando en el marco de aluminio de la ventana de Carlos, escuché pasos detrás mía. Sabía que se daría cuenta, pero no que me haría tantísima falta. Cerró la puerta tras entrar, la oí hacerlo, y entonces, mientras repetía a mi madre que lo arreglaría todo, que ella sólo tenía que estar bien y no dejarse llevar por el murmullo y por la vorágine, noté su mano en mi espalda. Si hubierais estado allí lo hubierais podido ver. Llevaba un vestido apretado con el mapa de la Tierra Media y la chaqueta azul de Héctor. La espalda se me quedó embarazada de sol. Luego se sentó en la cama que había junto a mí, y sin mirarle aún colgué a mi madre. En la despedida nuestro llanto remontó por un segundo. El patio hacía la luz muy gris, el cuarto era muy gris, pero ella siempre es rojo cálido como la pulpa de las frutas. 

Me senté a su lado en la cama, se lo expliqué todo, ella me quiso dar la paz que alumbra al final de la lógica, y allí fue que llegamos. Es fuerte, una valkyria.

Salió del cuarto, y un rato después salí yo.
Como si Octubre no fuera a llegar nunca.

domingo, 2 de junio de 2013

¿Dónde están las luces?

Tantos brazos abiertos, Alecia. Y los cerrados deben ser los claros en recuerdo, porque si no, seríamos extravagantes.

Tantos buenos seres queriéndome a la vez y yo sin saber hacerlo bien.
Tanto ruido, Alecia. Esta densa neblina gris perla, tener el cuerpo partido en dos. Recuerdos indistintos, y hace años de todo lo bueno. Nada nuevo, Alecia, nada nuevo. Lo viejo se diluye decolorado en las aguas de mi mente.

¿Dónde están las luces?

No veo Alecia, no veo. Los oídos de mi corazón han enfermado de decibelios. Los huesos tatuados con las viejas jerarquías divinas, el universo superpuesto, y ella encima de todo, siéndolo todo pretendiendo no ser nada. Retorcer la cadena lógica y llegar al inicio. Pierdo los sentidos, ensuciados; los radios de mi bicicleta están negros, mis chaquetas se desgastan en la baja espalda. No hay tierra, no hay viento, no hay vida.

El sueño del corazón produce silencio.


lunes, 20 de mayo de 2013

La niña del valle.

Aquella primavera duró 200 años. Cada mes todo el valle salía a buscar a la pequeña de los García. Era preciosa, grácil como un día de Noviembre. No recuerdo cuántas noches me costó encontrarla. No sé si la encontré yo. Pero sé que estaba desnuda, que los linces, las ardillas y hasta las arañas la tapaban con su pelo. A los animales no les gusta que uno cubra las emociones.

Ella sólo quería ver la luna.

A la mañana siguiente, esa chica había envejecido 200 años. Cuando hacía el amor sus ojos se convertían en dos perlas negras, como los de los demonios de los cuentos arrugados de la historia. A veces, si la alquimia del aire era propicia, volvían a ella las esencias de los linces, las ardillas y hasta las arañas; y sus ojos eran dos demonios y sus manos recias como raíces de árbol hundiéndose en la tierra. Juro que yo sabía que aquél era un ángel empalado en una columna vertebral. Pero también sé que ella sólo quería ver la luna. Sólo ser la luna. 



http://ntscha.deviantart.com/art/46-52-ethereal-emerge-372624259

martes, 14 de mayo de 2013

La fusión de los hielos como medida preliminar de tiempo.

Esto somos tú y yo, blandura contra blandura. Con mis esquinas duras chocando contra tus muslos. Con el mundo alrededor sin parar de mirar. Esta soy yo, sin calidad y sin motivaciones honestas, sin nada claro salvo que tengo sueño.
Odio cuando tú tienes sueño y cosas que hacer. Me pregunto si tengo sentido.
¿Por qué no estás conmigo?
¿Por qué no estoy contra ti?



Me pregunto en qué vida tuve yo un campo de trigo.

sábado, 12 de enero de 2013

La solitaria

La solitaria, ciega, corre por este suelo pringoso y espumado. Hace ruido de ventosas negras, fulgurante y ambarina mientras luenga en toda su coyuntura. Su tronco anillado se ajusta tan correctamente al tunel que negar un nacimiento conjunto, una pertenencia mutua, sería mentir de la más flagrante de las maneras.
Propina dentelladas, hambrienta, sádica, obscena en su interés trasgiversado, inalterable en un afán que yo no querría para nadie. La solitaria escupe su veneno sin palabras. La solitaria es fiera porque está sola.


La solitaria llega al esófago, escapa, muerde la carótida. Entendí que había estado ahí siempre. Mi carne y su carne eran propiedad la una de la otra.