jueves, 10 de octubre de 2013

Culpa

Culpa. Culpa. Culpa.

Todo había acabado. Pero eso nunca es cierto. 

Culpa. Culpa. Culpa.

Hasta que se acabe todo, y entonces ya veréis. Será precioso, será mi esencia esparcida por las paredes, serán trozos de mí corriendo calle abajo, seré parte del agua y de la calle, y del látex de los hombres ciegos que me limpiarán en su día libre. Ya veréis, cuando se acabe, seré una voluta, seré menos que nada, seré el recuerdo de alguien que nunca fue visto como se veía a sí mismo. Ya lo veréis, seré guitarras sucias, seré el cielo rojo como los acordes perdidos, como la remolacha, como el pasado, como los manteles grasientos y la furia, y la menstruación de la mujer que quiero que me arranquen de dentro. Quiero acabar con este dolor agrio de los días, este pánico de las noches.

Culpa. Culpa. Culpa.

Será terrible: seré exactamente lo que siempre he odiado imaginar que podría ser. Seré ordinaria, seré común, seré la niña predecible que mi mejor amiga ME DIJO QUE ERA. Seré eso a lo que me han condenado todos aquellos que yo creía que me querían. No se quiere a alguien así, no se quiere de este modo.


















La culpa no acaba, la culpa no cesa. Recuerdo cada momento en el que he causado dolor.
Culpable. Culpable.