domingo, 9 de noviembre de 2014

Ro-ma-ni-za-ción

Via del Corso, 165. Roma
08/11/2014
Aquí, rodando.
Deslizándonos por el suelo
de la tienda.
Mira el mundo girando sobre nosotros, los amigos que nos han dejado solos para admirar los estantes. Hay caras y colores que recuerdan a esa parte de nosotros que no murió, aquella horaria y vallada libertad del patio de colegio donde nos reencontramos.

Recuérdame que somos eternos.

Voy a guardar ese recuerdo en el que caminas a mi lado por la cuesta de hormigón hasta que se me mueran mis conceptos, y a su lado esperará este otro, donde ya hace tiempo que no andas,y ambos rodamos por la tienda. Hay dolor en este instante, pero también una paz sentenciosa.

Te tengo delante como si me miraras de lado.

Estas formas y colores dolían a mi madre cuando no podía darme aquello que anhelaban mis volubles deseos. Arqueología del alma. No hemos sido nunca como los demás. Todos rotos, todos muertos de esta vida, sólo reflejos en su cúpula de apatía mientras gritamos en ese otro mundo donde reside la pertenencia.

Viajamos en este autobús ahora, y el sol calienta las barras rojas de metal que no te dejan entrar con la silla de ruedas. Pero somos eternos, y existimos pese a todo - y es que todo pesa, pero nadie lo sabe. Rodábamos ayer por el suelo de la tienda, entre la gente que no sabe, cautivados por la felicidad antigua del que no conoce.

Rotos, recomponiendo.
Reconvirtiendo.

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