domingo, 26 de julio de 2015

26 de julio de 2015



Si el mundo guardara silencio por un solo instante, 
oirías cómo mi alma carga con tu nombre el aire que hiperventila.







Flo-ri-da.

domingo, 3 de mayo de 2015

You're fucking someone, but I'm alive.

Esta primavera que hace oler las soledades en los solos con la vaga densidad, ese olor de los resfriados, de las gripes y de los que van a morir. El calor y las palabras vacías, con rostro de roca pero piel de niebla. Ni la extinción podría cambiar esto.

Mientras, en los pueblos, los pobres aprietan las caderas contra las caderas ajenas. Vuelven la cara en la almohada para no ver, para no pararse a recordar.
No recuerdo tu cara. No te recuerdo porque no me paro a recordar. 
¿De quién es el problema?
He decidido respetar tu derecho fundamental
a destrozarte la vida.

Tornan los ojos que creen abiertos hacia aquél que creen amado, y no se detienen a pensar. Mientras, en el pasado, las voces resuenan. Lluvia de dorado polvo en el margen, el sol aprieta la frente contra la estratosfera queriendo pasar para jugar con nosotros. Debe haber una soledad por cada individuo. Una verdad y una melodía. Potestad para sentirse único. Margen para mejorar por encima del resto. Margen para ser mentira. Margen para joderse la vida.

Mientras, en los pueblos, los que no van a ir más allá se meten en política. Es cuestión de tiempo. Selección natural. Duro remedio elegir el pasado para siempre, para cada trozo de enroscado futuro. No volveremos a vernos nunca, pero espero de corazón que os vaya bien. Yo estaré rota, sola y triste, lejos de aquí. Al menos lo habré intentando. Decidles que al menos lo intenté.

Ser mejor, ser menos ordinario.
La originalidad total como única forma de contraexistir.

Si un poeta se enamora de ti, no morirás nunca.
De nada.

miércoles, 4 de marzo de 2015

04 de marzo de 2015

Que me hablen de ti, Virginia.
Que me roben el aire y el pulmón.

martes, 24 de febrero de 2015

Que sepa quien pueda saber.

¿A quién voy a confesarle que las ideas que decoran tu nombre aún me retuercen las entrañas? ¿A quién voy a contarle que en tu nombre descansan dos imágenes capitales como olvidadas para estos que nos rodean?

Febe, la luna, la eterna hermana que danza con su poderoso frater el sol. Que hace que vengan las olas a romper los cristales de la orilla. A chocar entintadas contra lo obscuro de mi aorta.

Ana, la madre de la madre, la que cuidó el amor de María cuando aún era pura de martirio y sacrificio. Cuando nadie había puesto los ojos en ella.

Llevas en el nombre la marca de las mujeres que sólo fueron vistas por los cautos. En silencio. Bullen en tus oídos los ruidos de la guerra, tu batalla enjuiciada contra el silencio que debió elegirte de motu proprio. ¿Qué otra explicación podría haber? Te llaman puta y te dejan a un lado para que te devore la justicia poética del feligrés puritano. Ni elijen a dios ni elijen al hombre.

¿A quién le voy a decir que te abro los brazos para cuando yo te haga falta?
A mi ego orejudo, bizarro monstruo sin pelo que es el único que me acompaña por las noches, y que habrá de lanzar el primer puñado de tierra sobre mi ataúd de cerezo.

¿Quién va a venir a leer las notas de una gris que te necesita más de lo que necesita tu amor?

domingo, 22 de febrero de 2015

No me olvido. Tercer día del reto.

Uno de los tres poemas que componen la serie "Seguro que ya sabéis".

Seguro que ya sabéis. 



Estoy algo
totalmente
convencida, vamos
de que seré uno de esos viejos verdes
que lanzan piropos desde los bancos
o miran de reojo a las novias de sus nietos
mientras sorben fideos
o algo así, ya sabéis.
Seguro que ya sabéis.

Casi mejor me pego un tiro
y acabamos con esa posibilidad
de que me joda una existencia
más o menos honorable
- estoica, digamos -
en tres arranques seniles,
petróleo de algún manido sueño
que se me quede en el tintero.

Olor a orín, y a Pachouli,
o algo así, ya sabéis.
Seguro que ya sabéis.


martes, 17 de febrero de 2015

Segundo día de reto.


Para Alba García Vargas, reina de Almería

El cielo estalló y cayeron sus trozos
oh, descarnada juventud.
Estoy enamorada de esta gente.
Eso dijo, Lua, enorme y blanca
en mitad de la medianoche
corinto y enrejada
que era esa azotea llena de genio.
Beltrán, su ombligo de plastilina
y tú tenías flores en el pecho.
Juan Jesús escanciaba la espuma
mientras el hondo Víctor tornaba
los ojos terrosos de inocencia
y esgrimía palabras sagradas,
profecías que nunca aprenderé
pero que hacen a la tierra llorar
y a la sangre hervir en el pecho.
Adorar a Maahas el grande,
literales, alocados, adolescencia perdida
recuperada a saltos entre el grifo
de la fuente y vuestra danza
de la lluvia.

El diábolo saltaba alto hasta el sol
entre el rasgón del vaquero
y la carne descubierta.
Flores en la oreja para Pedro
también en mi mano, de su mano
ancha como el corazón de Emilia
con los dedos y el cuchillo de partir los tiempos.
Rojo, rojo el cielo, el suelo,
la herida, su pecho,
roja la curva del hombro:
mañana Nico tendrá la piel quebrada.
Nadie miraba, y Terroba crecía
y la fuente, imparable, titánica
la vida al alcance de la lengua.

Y todo tan lejano, Alba.
No nos vayamos.
Que llegue tu tocayo, invoquemos,
que llegue pronto el amanecer
y nos apadrine.


lunes, 16 de febrero de 2015

De retos y demás.

Los que no lo sepan por haberlo oído de mis propios labios habrán podido comprobar (o al menos sospechar) que no he colgado poesía desde hace algún tiempo en este blog. Hay un razón para ello, pero es historia que será contada en otro momento. A lo que vengo es a colgar ciertos textos selectos para ilustrar un evento en mi Facebook al que me ha invitado Inma Naranjo, amiga querida. Empezaré por el siguiente, y ya veremos qué ocurre.



CONVERSACIÓN CON IRENE

Quiero ser un ángel, Irene.
Ojalá.
Sin sexo y sin edad en la piel
sino en el alma.
He vivido mil años

y no lo sabe nadie. 





domingo, 1 de febrero de 2015

Los libros no juzgan

Sumergirse en el estudio, hundir el rostro en los libros.
Qué tendrán, que devuelven la paz a los días.

No juzgan. Los libros no juzgan.

lunes, 26 de enero de 2015

Lunes 26/01, 13:37

Ojalá tuviera dinero, o carácter
o alguna de esas cosas que te hacen invulnerable
y que te dan derecho a soltar opiniones como 
"El descaro de algunos individuos les acabará llevando
tarde o temprano al cajón de la guillotina."

Pero no, yo me callo,
sonrío,
y pienso que mi tiempo no es mi tiempo
y que hay graves deshonras
donde no los ve nadie.


domingo, 25 de enero de 2015

El salto del ángel y la cúpula de cristal.

Pongo los pies sobre tu cúpula de cristal. Hay viento helado en la altura. No te importa el exterior, sé que dentro se está caliente. Tus ternuras encienden el aire que respiras.

Veo a través de la cúpula. Tus recuerdos, el pasado, el presente que no me has contado y que seguramente no me contarás jamás. Mira a tus tristes coetáneos que no saben de su suerte. Te tienen cerca, y yo aquí, resoplando contra el cristal. Quiero estar cerca. Quiero estar más cerca. Caer; romper la cúpula, y en un salto del ángel aterrizar en el centro de tu vida. He llegado sin que me vieran, he llegado sin llegar, y me iré como la sombra que soy. 

Los jeroglíficos escarificados en tu cuello se iluminan cuando te acercas a mis manos. No consigo descifrarte desde el cristal. No lo sabes, pero quiero quererte hasta que rebosen los mares y todo esté perdido. 

¿Me escuchas? Tengo los pies sobre tu cúpula. 
Y veo el baile abajo.

Vamos a bailar. Quiero peintarte el pelo cada tarde de mi vida.
Verte dibujar cada tarde de tu vida. 

Mira el mundo turbio desaparecer contra mi espalda, mientras hago el salto del ángel.

miércoles, 21 de enero de 2015

Pedro

A veces lo miro y parece de verdad que la nuestra es una raza compleja. Concretamente hermanos, no por las cosas que hemos visto - que también -, sino porque para nosotros las raíces del mundo tienen la misma textura. 

Quizás él haría ondear banderas diferentes a las mías en las astas de nuestro país, pero eso no nos aleja. Casi nunca. Mellan las diferencias los días fútiles en los que uno olvida que lo único importante es seguir respirando y ser amado al final del día. Ser considerado, ser añorado por quien no podría seguir sin ti. Cuando esto se olvida y la banalidad se hace con las horas, podríamos repudiarnos.

Pero luego vuelvo a mirar y veo las simetrías. ¿Dónde queda el eje que traza la fuga? Recogemos de la realidad - que nos envuelve como psicodélicos vientos elíseos, entrando en el pecho y saliendo sin hacerse responsable de nosotros - trozos, sobras, pequeños emblemas de momentos que colgaremos más tarde de los hilos del techo en nuestras guaridas. 

Este miedo a que pase el tiempo y nos devore. Encallar, encontrar el trozo de balsa en el que flotar antes de ahogarnos como Jack. Nadie recuerda que las rosas no saben nadar.

Y mientras, 
ve-re-mos-lo-que-na-die-ve.
Querremos
lo-que-na-die-quie-re.

Mo(nu)mento

Y entonces rompieron a andar.

Sus pies rozaban el asfalto, la piedra y el gramón crecido; sorteaban los charcos profundos mientras el cielo asomaba la frente en el reflejo. Tomaron los pasos y se armaron de silencio. Un silencio blando, compartido con la indudable lealtad del que se coloca a tu lado en la marcha. Poco antes se encontraban acomodados en el lugar seguro, sin expectativas ni desazón alguna que pudiera arrebatar la delicadeza de su acto. Y pronto, como una corneta inaudible, decidieron al unísono zanjar el asunto, y caminar. Uno a uno abandonaron el lugar y tomaron el camino, alineados como el firmamento imaginado por los ancestros del hombre. Su danza tenía sentido por ser conquista, se adentraban con calma en ese mundo húmedo que la lluvia había limpiado de personas. Sonaban en sus oídos las canciones, sostenían sobre sus hombros las líneas que dirigían al punto de fuga. A su alrededor, las nuevas estructuras de una generación. 

Poética del anuncio de perfume. Pero poética.

Caminaron durante horas sin preguntarse nada, amparados en el lazo que los unía. A menudo los inseguros se atormentan: ¿cómo ser inmortal? Ellos lo hicieron. Es más fácil: uno toma el momento, y lo hace vertical como un monumento. Existe, prevalece a la corriente pedregosa del río - aunque nadie lo recuerde. En una época en la que ya nadie cruza los desiertos o las anchas llanuras de la Pampa, o atraviesa los mares con bastones de madera en pos de una promesa de mejor vida; en esta época de quietud y asfixia, tomaron el aire y caminaron siguiendo un curso circular.

En un instante, pararon. Y volvieron. Cruzaron los puentes y las empinadas cuestas con el mismo empuje, se atomizaron por sus caminos propios para volver a casa - aún acompañados los unos por los otros, con la presencia casi física de aquello que es real sin que haya de ser argumentado. Nadie preguntó nunca nada. 

jueves, 1 de enero de 2015

Traspasa




Definamos ese lugar primero por todo aquello que no es, y quizás así sea más fácil.

No es una cueva pero tiene un arco de afiladas rocas dentadas por entrada. Es húmedo pero no lascivo, no es claro y no deja pasar la luz. No tiene a bien de ser cálido, aunque tampoco hiela los huesos que dentro de sí se encuentran porque ya vienen helados de fuera. No es un lugar de muerte, pero no han de vivir los cuerpos que allí meditan. Aunque es profundo como un estanque, no es el final del camino. Se pega y fluye, impregna el interior de las cáscaras no como el tártaro, no como el pozo de las almas, sino como una cinta transportadora accionada por el peso del fardo. 

No es negra, es azul. Hasta en los musgos y en los corales, uno puede ver el acuoso azul que bordea los salientes; peregrino muerto del cielo, sombra pálida que acaricia a los asustados restos de rojo y verde.

Al atardecer, una flema de luz celeste cimbrea frente a la puerta, que no es una puerta pero sí lo sería si el lugar tuviera forma, dirección y localidad. No lo es, no la tiene, y la puerta podría ser un muro alargado en su perímetro que tocara el suelo en vez del aire, o quizás una orilla estrecha que alzara la mirada al cielo con los carrillos a rebosar de agua. Agua azul. No es marino ni es fluvial, pero alberga agua. Y al atardecer la luz resbala, cristaliza y genera una pátina de claridad. No lugar, no forma, pero sí curso temporal. La criatura, que vive en la noche pero no la prefiere, que venera la luz pero no la consiente, alza los pies ingrávidos y salva las distancias de la no forma dejándose llevar en la cinta transportadora. El lugar no tiene borde, puerta, cumbre o altura, pero la criatura la alcanza, alinea la espina y deja que la luz le acaricie los párpados. La luz acaricia, pero la criatura no se abandona, y su párpado medio abierto le permite la guardia. No hay objetos en el lugar, ni vacío ni ruido que se genere, pero la luz calma el zumbido de la criatura y la criatura lo aprecia.

Un segundo y la criatura está de vuelta. No hay molestia en el zumbido, no hay adherencia al silencio. La criatura se sumerge en el no fondo del lugar sin forma, y las horas vuelven a transcurrir.

No forma, no lugar, no color, no material. Pero horas, siempre las horas. Y la luz que las traspasa.