martes, 17 de febrero de 2015

Segundo día de reto.


Para Alba García Vargas, reina de Almería

El cielo estalló y cayeron sus trozos
oh, descarnada juventud.
Estoy enamorada de esta gente.
Eso dijo, Lua, enorme y blanca
en mitad de la medianoche
corinto y enrejada
que era esa azotea llena de genio.
Beltrán, su ombligo de plastilina
y tú tenías flores en el pecho.
Juan Jesús escanciaba la espuma
mientras el hondo Víctor tornaba
los ojos terrosos de inocencia
y esgrimía palabras sagradas,
profecías que nunca aprenderé
pero que hacen a la tierra llorar
y a la sangre hervir en el pecho.
Adorar a Maahas el grande,
literales, alocados, adolescencia perdida
recuperada a saltos entre el grifo
de la fuente y vuestra danza
de la lluvia.

El diábolo saltaba alto hasta el sol
entre el rasgón del vaquero
y la carne descubierta.
Flores en la oreja para Pedro
también en mi mano, de su mano
ancha como el corazón de Emilia
con los dedos y el cuchillo de partir los tiempos.
Rojo, rojo el cielo, el suelo,
la herida, su pecho,
roja la curva del hombro:
mañana Nico tendrá la piel quebrada.
Nadie miraba, y Terroba crecía
y la fuente, imparable, titánica
la vida al alcance de la lengua.

Y todo tan lejano, Alba.
No nos vayamos.
Que llegue tu tocayo, invoquemos,
que llegue pronto el amanecer
y nos apadrine.


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