domingo, 25 de enero de 2015

El salto del ángel y la cúpula de cristal.

Pongo los pies sobre tu cúpula de cristal. Hay viento helado en la altura. No te importa el exterior, sé que dentro se está caliente. Tus ternuras encienden el aire que respiras.

Veo a través de la cúpula. Tus recuerdos, el pasado, el presente que no me has contado y que seguramente no me contarás jamás. Mira a tus tristes coetáneos que no saben de su suerte. Te tienen cerca, y yo aquí, resoplando contra el cristal. Quiero estar cerca. Quiero estar más cerca. Caer; romper la cúpula, y en un salto del ángel aterrizar en el centro de tu vida. He llegado sin que me vieran, he llegado sin llegar, y me iré como la sombra que soy. 

Los jeroglíficos escarificados en tu cuello se iluminan cuando te acercas a mis manos. No consigo descifrarte desde el cristal. No lo sabes, pero quiero quererte hasta que rebosen los mares y todo esté perdido. 

¿Me escuchas? Tengo los pies sobre tu cúpula. 
Y veo el baile abajo.

Vamos a bailar. Quiero peintarte el pelo cada tarde de mi vida.
Verte dibujar cada tarde de tu vida. 

Mira el mundo turbio desaparecer contra mi espalda, mientras hago el salto del ángel.