jueves, 31 de marzo de 2016

Teatro Irlandés

- Pretendía sentarse junto a ella y hacerle todas esas preguntas. Qué sucedía si después de todo se aburrían la una de la otra, si al final se advenía el silencio y las causas muertas, si en el fondo de sí misma era tan complicada que necesitaría de complicaciones para sentirse viva.

- ¿Lo hizo?

- No. 

- ¿Por qué?

- Porque todo aquello venía de dentro suya, de un tiempo preconsciente. No quería hacerle las preguntas a ella sino a sí misma. Quería ver por un agujero en la pared el futuro y poder proferir ya el temido "Lo sabía. Te lo dije." Pero la vida no va de eso, maldita sea. Nos perdemos en el lirismo y en la magia, y las cosas son más fáciles. El mundo es suficientemente complejo por sí solo, y el egoísmo vence allá donde pisa cremando los cuerpos, las esperanzas o las buenas intenciones. ¿Qué de malo hay en regalarse la presencia de alguien? Se saturó cuando la intimidad continuada le hizo perder la perspectiva: fue pasto de las dudas porque se olvidó de lo extraordinaria que es ella, lo agradable que hace este mundo.

- Creo que no me estás contando la verdadera razón por la que no hizo todas las preguntas.

- Recordó su rostro y su paz, y toda aquella bondad que se prometió no infectar.

- Creo que en el fondo se siente culpable de ser feliz.

- En el fondo se siente culpable de ser feliz.


Daniel Buxton Núñez


[Verás, tengo un amigo con este problema.]

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