miércoles, 13 de abril de 2016

03:42 AM. Sevilla.

Una mujer llora ante un hombre
en la esquina
de la calle Diamante.
Un taxi conserva el color y la estructura,
pero ha perdido su capirote fluorescente.
¿Puede acaso
seguir siendo taxi?
Oh Burdeos. El camino se ha abierto.
Ah, Virginia. Volvemos a encontrarnos
en esta suerte de hogar
sin forma.
Recuerdo lo mucho que mi jefe menciona
a Valerio Lazarov.

Mientras, los autobuses invocan a los incautos que como troncos muertos a la deriva se acercan a la veredas y orillas, sea que el vehículo los recoja
y con su artificial luz azul
les alquile un espacio vida.